viernes, 11 de septiembre de 2009

El presagio Barcelona.


Por Patricio Cavalli

Un raro evento se produjo el pasado jueves 10 se septiembre: un sincronismo histórico, que tiene más de presagio que de carambola o casualidad.

Exactamente a las 16.21, mientras un centenar de inspectores de la AFIP realizaban un allanamiento en el edificio del diario Clarín, la revista Barcelona dio a conocer mediante un email a su base de datos el adelanto de la tapa de su edición nº 169.

El título decía “Murió”, y la foto mostraba una lápida con el emblema del diario Clarín y la leyenda “Ahora dicen QEPD. 1945-2009”.

En ese mismo momento, la portada del sitio web www.clarin.com leía “Un batallón de inspectores de la AFIP rodea el edificio de Clarín en un operativo de intimidación”; mientras el subtítulo continuaba: “Entre 180 y 200 inspectores accedieron al edificio donde funcionan las redacciones de Clarín, Olé y La Razón, alrededor de las 15.30. Otros 50 se reparten en las demás dependencias del Grupo. Clarín había denunciado hoy la existencia de un subsidio irregular de más de 10 millones de pesos de la ONCCA, organismo que maneja Ricardo Echegaray, también titular de la AFIP. En este momento cientos de inspectores rodean la manzana del diario.”

La coincidencia no terminó ahí. El subtítulo de Barcelona indicaba: “El diario de mayor circulación del país habría dejado de existir. ¿Quién lo reemplazará? El emotivo adiós del Grupo Telefónica: ‘Este viejo monopolio despide a un amigo’ ”.

En la web del diario, la segunda nota destacada tenía por título: “Insólitas escenas del operativo: arengas de los agentes por la ley de medios y gestos amenazantes”; y como subtítulo: “Varios de los responsables de grupos de agentes rechazaron identificarse ante la consulta de Clarín. Una funcionaria amenazó con quitarle la cámara a una periodista. Otra mostró gas pimienta con gesto amenazante y lanzó, sobre las razones del operativo: ‘Pregunten a Kirchner’.”

¿Casualidad? Sí. ¿O algo más? También. Sensibilidad artística, sobre todo.

No es la primera vez que Barcelona se ocupa de Clarín (en realidad, casi ninguna institución o empresa se ha salvado de su filosa y lisérgica pluma?). Hace un año, la revista anunciaba desde sus páginas el lanzamiento de un diccionario Español-Clarín, Clarín-Español, donde decía que traduciría la “increíble redacción” del medio.

Y el año pasado, en pleno conflicto con el campo, publicó una tapa que decía ‘Ganó Clarín’. “El no de Cobos nos ganó de mano”, dijo uno de sus editores respondiendo a una carta de lectores.

En este caso, claramente la casualidad tiene mucho más de premonición, producto de la sensibilidad creativa de quienes redactan la revista Barcelona que de otra cosa.

La tapa de Barcelona no interesa por su contenido, ni Clarín interesa per se. No es ese el punto aquí, ni la ley de medios, ni el conflicto del Dr Kirchner con el Grupo Clarín.

Lo importante de este momento es lo que la creatividad, la sensibilidad y el arte, la forma emocional de conocimiento, no están diciendo del momento en que vivimos.

Lejos de ser una gracia y un chiste irónico, la tapa de Barcelona debe ser una alerta sobre lo que está ocurriendo en el país, y del peligro que Argentina corre con el proyecto de Ley de Medios en debate en el Congreso.

Más allá de Clarín, la tapa de Barcelona es una casualidad, un sincronismo histórico, un presagio y una advertencia.

Mirar lo que está ocurriendo es importante, y ver las señales que alertan sobre su ocurrencia es más importante todavía.

Mucho antes de que Abraham Lincoln dijera a los medios que eran el cuarto poder, Thomas Jefferson escribió que el precio de la libertad es la eterna vigilancia.

También escribió que de tanto en tanto el árbol de la libertad debe ser regado con la sangre de patriotas y tiranos.

Tengamos cuidado, antes de que otra tragedia se nos avecine.

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