miércoles, 16 de septiembre de 2009

Le PR Français

Por Patricio Cavalli

Estaba trabajando, cuando me temblaron los vidrios y se movió la taza de café. Sí, me dije, llegó la hora, el oído no me engaña, ¡viva la liberté !

El sonido era inconfundible. Allí estaban por fin, los Mirage de la Fuerza Aérea Francesa sobrevolando Buenos Aires.

- Nos liberan, nos liberan, por fin han llegado, le dije a mi encargado mientras buscaba un képi que ponerme y me fijaba si la pasta de dientes tricolor tenía el color de la bandera de nuestro nuevo país.

- Son los Mirage franceses, le repetía al verdulero de la esquina. Es la avanzada de la opération libération, que viene a liberarnos de esta manga de truhanes que nos mandonean y gobiernan. Muy pronto desembarcarán las tropas de la marine de guerre y la légion étrangere. Y detrás de ellos, Lacoste, Vichy, Kookai, Evian, Chateau Laffitte... Ya no como importados si no como marcas na-cio-na-les. Y basta de decirle cégété a la CGT, si no ahora decirle CéYeThé, como en Francia. Al fin, dejaríamos de ser un simple cajón del mundo, para pasar a ser un país refinado, moderno…le TGV, le minitel, le brut de brut… el futuro de abría tras ese tronar aviónico.

No me sorprendían las personas que miraban desde la calle y balcones el desfile aéreo. Bajé. El verdulero me miró con su escoba en la mano.

- Nada que ver jefe. Es Le PR Français, me dijo.

- ¿Le quoi?, dije mientras me probaba una boina negra y me ponía un medio cigarrillo en la boca, tomaba mi vasito de paxtix y agarraba la bocha para ponerme a jugar petanque en la calle, dado que así serían nuestros días de ahora en más.

- Le PR Français, troesma. Le french PR. Vamos jefe, no sea gilún. Dése cuenta. ¿Qué pasó hace cuatro meses? ¿No se acuerda de que un Airbus de Air France se cayó al atlántico?

- Si…

- No diga si, diga oui… ¿Y no le suena casual, que, unos meses después, aparezca la Patrouille de France, en una gira espectacular por América Latina?

- Ah, sacrebleu…

- Oui, mon ami. No son giles como usted los franceses. Son sutiles. Dejaron pasar unos meses, y aquí esta, la patrouille haciendo volteretas sobre Buenos Aires. Y después, otras ciudades. Acá están, los aviones franceses, los pilotos franceses, la tecnología francesa, la aviónica francesa, la infalibilidad, la sûrété française, desplegadas. Un show aéreo, adrenalina, toneles, loopings, vuelo raso, pasadas veloces, color, magia, alegría, todo espectáculo y felicidad en un día de sol… Esto no es otra cosa que una movida de PR de Francia, para olvidar un poco lo que pasó. ¿O acaso le suena casual, pequeño pain au chocolat lleno de ilusiones?

- ¿Y acaso no leyó los diarios mi petit mont blanc? ¿ O Lula no acaba de comprarle a Sarko varios aviones, jets, fusiles y sousmarins? ¿No le suela casual que vengan a estas costas a mostrar 'miren que fierros compraron'?, interrumpió la señora que siempre aprieta los tomates con los dedos.

- Bueno, ahora que lo dice… creo que sí, balbucée.

- No diga si, diga oui, me dijo el verdulero.

Y me fui.

 


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lunes, 14 de septiembre de 2009

Al sol con la Coca y el Fernet.


Por Patricio Cavalli

La Coca Sarli. Es la Coca Sarli. Ni más ni menos que Isabel "La Coca" Sarli.

La mujer ampulosa, deificada, ilusa, de aquel "usted me confunde" lanzado entre las voluptuosidades provocadoras a las que cualquier hombre (y seguramente muchas mujeres) deben haberle dedicado algunas de sus mejores horas de ensoñación.

Ah… la Coca. Que aura de respeto se lleva la Coca hoy, desde todos los que la ven.

Ahí estaba la Coca Sarli, visitando el homenaje que le hizo el Fernet 1882 en el paseo de la Floralis Generica de Palermo. ¿Dónde más podría haberse instalado un homenaje a la Coca Sarli si no allí? (Tal vez en el Planetario, a fin de cuentas le hizo ver las estrellas a más de uno).

Ahí está la Coca (y esa que pasó a visitarla también es Marta Minujín) rodeando con sus mil ochocientas ochenta y dos efigies la Floralis Generica en esta tarde de sol: en una está parada posando como venus griega (pero no es una venus griega de mármol, esta es una morocha caliente y de carne y hueso); y otra foto está acostada con un vaso de fernet en la mano.

Sonríe José "Pepe" Porta en el lanzamiento de su bebida Fernet 1882 (se dice "dieciocho ochenta y dos") en Buenos Aires.

Rodeado de lo que él define como su "dream team", Carlos y Gabriela Bayala de la agencia Madre y Fernando Moiguer de I+E  Consultores, Porta lo dijo fuerte y claro "Los porteños no saben bien cómo tomar fernet (tiene razón) y queremos que lleguen a amarlo como nosotros".

Difícil.

Córdoba es hoy la capital mundial del fernet. Y 1882, la marca desafiante. La que entendió desde el principio que para desafiar al líder de mercado, lo que tenía que hacer era no desafiar al líder de mercado.

"Lo respetamos, lo admiramos, ni nos metemos con él", me dijeron Bayala y Moiguer en la entrevista que les hice para Mercado cuando el fernet salió a la calle en Córdoba.

En ese momento, mientras 1.882 delfines adornaban los canales de la ciudad o 1.882 efigies de Recalde rodeaban las lomas de entrada a la ciudad, la campaña descollaba, pero todavía quedaban dudas sobre si la estrategia funcionaría. A fin de cuentas el consumidor es un rey caprichoso.

Los que en nuestro siempre odioso rol de periodistas firmamos notas que cerraban "Resta saber ahora si lo logran", sentimos –digámoslo de una vez-, que la llegada de 1882  a Buenos Aires era una respuesta.

Pero es más que eso. La llegada de 1882 a Buenos Aires es además una señal de cómo el empresariado argentino del "interior del país" (un término detestable, a fin de cuentas del otro lado entonces queda el "exterior" del país) está generando infraestructuras de negocios que comienzan a invertir la ecuación de comercio.

Buenos Aires no es más el centro único de innovación, creatividad o poder industrial y comercial que siempre creyó ser. Apariciones como las de 1882 (una pequeña muestra, desde ya, pero válida), dejan ver un camino irreversible de empresas del "interior" (y dale con el "interior") avanzando sobre el dominio comercial de la Capital Federal.

Son empresas como Porta y su dream team (una asociación de mentes privilegiadas del marketing) las que posiblemente diriman el tanteador de quién es grande y quién es chico, quién innova y quién se queda atrás, en el futuro.

La agencia, Madre, mientras tanto descansa unos minutos al sol, rodeado de Cocas y tomando sus fernets con coca.

"Estamos con lanzamientos en simultáneo como nunca antes", dice Carlos Bayala.

Al trabajo de 1882 hay que sumarle hoy el lanzamiento de Nextel "El sonido del éxito"; Mamá Lucchetti; la campaña de las Cédulas Hipotecarias del Banco Hipotecario (una de las piezas publicitarias más bizarras de los últimos tiempos, pero efectiva); y la campaña para los brownies Exquisita, donde sonríe el edificio.

Es esta última la que llama más la atención. Es el mismo producto, mismo target, mismas características que la competencia, mismo todo… "Es un polvo, nada más", dice Bayala. Y sin embargo, de ese palo enjabonado al que es tan difícil agarrarse, sube la idea del edificio que sonríe.

Por eso pega, por eso gusta, por eso vende.

Por eso la Coca Sarli –ni más ni menos que la Coca Sarli- sale de su auto-reclusión para visitar lo que se llamó su homenaje, pero que no deja de ser una pieza publicitaria.

Porque la creatividad gusta; porque las ideas venden.

Por ahí andan las marcas que todavía no lo ven, soñando con un día de sol que nunca les llegará.

 

 

 

 

 

 

 

 


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viernes, 11 de septiembre de 2009

El presagio Barcelona.


Por Patricio Cavalli

Un raro evento se produjo el pasado jueves 10 se septiembre: un sincronismo histórico, que tiene más de presagio que de carambola o casualidad.

Exactamente a las 16.21, mientras un centenar de inspectores de la AFIP realizaban un allanamiento en el edificio del diario Clarín, la revista Barcelona dio a conocer mediante un email a su base de datos el adelanto de la tapa de su edición nº 169.

El título decía “Murió”, y la foto mostraba una lápida con el emblema del diario Clarín y la leyenda “Ahora dicen QEPD. 1945-2009”.

En ese mismo momento, la portada del sitio web www.clarin.com leía “Un batallón de inspectores de la AFIP rodea el edificio de Clarín en un operativo de intimidación”; mientras el subtítulo continuaba: “Entre 180 y 200 inspectores accedieron al edificio donde funcionan las redacciones de Clarín, Olé y La Razón, alrededor de las 15.30. Otros 50 se reparten en las demás dependencias del Grupo. Clarín había denunciado hoy la existencia de un subsidio irregular de más de 10 millones de pesos de la ONCCA, organismo que maneja Ricardo Echegaray, también titular de la AFIP. En este momento cientos de inspectores rodean la manzana del diario.”

La coincidencia no terminó ahí. El subtítulo de Barcelona indicaba: “El diario de mayor circulación del país habría dejado de existir. ¿Quién lo reemplazará? El emotivo adiós del Grupo Telefónica: ‘Este viejo monopolio despide a un amigo’ ”.

En la web del diario, la segunda nota destacada tenía por título: “Insólitas escenas del operativo: arengas de los agentes por la ley de medios y gestos amenazantes”; y como subtítulo: “Varios de los responsables de grupos de agentes rechazaron identificarse ante la consulta de Clarín. Una funcionaria amenazó con quitarle la cámara a una periodista. Otra mostró gas pimienta con gesto amenazante y lanzó, sobre las razones del operativo: ‘Pregunten a Kirchner’.”

¿Casualidad? Sí. ¿O algo más? También. Sensibilidad artística, sobre todo.

No es la primera vez que Barcelona se ocupa de Clarín (en realidad, casi ninguna institución o empresa se ha salvado de su filosa y lisérgica pluma?). Hace un año, la revista anunciaba desde sus páginas el lanzamiento de un diccionario Español-Clarín, Clarín-Español, donde decía que traduciría la “increíble redacción” del medio.

Y el año pasado, en pleno conflicto con el campo, publicó una tapa que decía ‘Ganó Clarín’. “El no de Cobos nos ganó de mano”, dijo uno de sus editores respondiendo a una carta de lectores.

En este caso, claramente la casualidad tiene mucho más de premonición, producto de la sensibilidad creativa de quienes redactan la revista Barcelona que de otra cosa.

La tapa de Barcelona no interesa por su contenido, ni Clarín interesa per se. No es ese el punto aquí, ni la ley de medios, ni el conflicto del Dr Kirchner con el Grupo Clarín.

Lo importante de este momento es lo que la creatividad, la sensibilidad y el arte, la forma emocional de conocimiento, no están diciendo del momento en que vivimos.

Lejos de ser una gracia y un chiste irónico, la tapa de Barcelona debe ser una alerta sobre lo que está ocurriendo en el país, y del peligro que Argentina corre con el proyecto de Ley de Medios en debate en el Congreso.

Más allá de Clarín, la tapa de Barcelona es una casualidad, un sincronismo histórico, un presagio y una advertencia.

Mirar lo que está ocurriendo es importante, y ver las señales que alertan sobre su ocurrencia es más importante todavía.

Mucho antes de que Abraham Lincoln dijera a los medios que eran el cuarto poder, Thomas Jefferson escribió que el precio de la libertad es la eterna vigilancia.

También escribió que de tanto en tanto el árbol de la libertad debe ser regado con la sangre de patriotas y tiranos.

Tengamos cuidado, antes de que otra tragedia se nos avecine.

El Presagio Barcelona

No te pierdas mi ultima nota en Mercado Web: http://www.mercado.com.ar/nota.php?id=362754

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lunes, 7 de septiembre de 2009

Cavalli VS Africano El discurso político

Cavalli VS Africano. El discurso político.

Los políticos argentinos hablan, y la audiencia escucha. ¿Le duele a alguien los oídos? ¿O estamos acostumbrados? El desborde discursivo de Reutemann es el puntapie para analizar la situación

 

Cada vez más elegantes, por Patricio Cavalli.

A ver, reveamos un poco lo que dijo "Lole", porque no me queda del todo claro: "Que la candidatura se la recontrametan en el medio del culo." Analicemos el subtexto de este asunto: Lole dijo que se la "recontra" metan; no sólo que se la metan, si no que se la recontra metan.

¿Qué quiso decir? ¿Qué se la metan mucho? ¿Dos veces? ¿Entre varios? ¿Varios a uno? No queda claro, porqué el uso del prefijo "recontra". ¿Lo hizo para enfatizar? ¿O como defensa lexicográfica? O sea "voy a decir una guasada asique la refuerzo o la amaino con otra palabra antes".

Y después: ¿por qué "en el medio"? ¿Para qué tanta precisión anatómica y metodológica? ¿Acaso hay otra forma de hacerlo? ¿Pensaba el Lole que alguien usaría la candidatura de forma intramuscular ("en el cachetito", como dicen las enfermeras de la farmacia al dar la antitetánica).

¿Son palabras tiradas al voleo, fruto de la "recontracalentura" que Lole debía tener "en el medio del alma"?

¿O no le alcanzaba con decir simplemente "que se la metan en el …", en fin, ya sabemos dónde. Una cosa es clara: la elegancia del ganador de la Vuelta de Nürnugren y ex residente de Cap Ferrat se han volatilizado.

"¿Qué te pasa Lole –le preguntamos-, estás tomando cursos de ceremonial y protocolo? ¿Estás nervioso? ¿O simplemente querés que te escuchen?

¿Dónde está el galán elegante y pintón, siempre bien hablado y centrado, que nos daba tanta tranquilidad? ¿Qué pasó con ese tipo tranquilo que dijo "Vi cosas que no me gustaron", en vez de decir "Ví la #&/"&# que están haciendo estos hij***¡¡! de mil **@@@##, con este pobre país de ##***##, y cómo vamos a terminar todos para el ###***@ si seguimos así".

¿No podría Lole haber dicho en esta ocasión algo tipo "Que Latorre haga un rollito con la candidatura". O mejor: "Ya sabe lo que puede hacer con la candidatura".

Las palabras de Lole cayeron bien en el centro del tema que nos ocupa: cómo hablan los políticos. Y que nos dice esos de nuestra sociedad.

Lole no sólo habló por calentura. Habló así porque necesitaba expeler sus palabras al más alto nivel, al más alto lugar. Necesitaba que todos los titulares de todos los diarios y radios lo repitieran.

Y necesitaba hablar peor y más peor que los otros colegas políticos, que también andan en el delirio colectivo.

Por eso es increíble lo que dice al día siguiente Chiche Duhalde: "Mmmmm –resueña, mientras teje medias con las manzaneras de La Matanza-, chicas, me parece… no sé, creo que el Lole ya se bajó de la candidatura…"¿Creo? Perdón, ¿están sordos?

Como dice Alejandro Dolina: "Me parece que mi noviazgo anda mal. Mi novia me dijo que me fuera a la miércoles… mmmm… que mala señal".

Lo peor de todos es que entre insultos y diálogos de sordos los políticos crean un lenguaje, pero también reflejan una cultura. El hablar político no sale del aire; viene de lo que palpan, ven y sienten día a día como expresión de nuestra sociedad.

Al hablar como locos (expliquemos si no qué es la frase "Secuestran las imágenes como antes secuestraban personas"), como sordos o como guasos, los políticos no sólo nos están hablando. Nos están reflejando. Y no nos olvidemos que cada sociedad tiene los políticos que se merece. No sólo eso. También los que crea. Y peor todavía, tiene los políticos a los que les cree.

El Lole refleja en su hablar la degradación de la actividad política, y la degradación de una sociedad.

 

Palabras sinceras, por Leandro Africano

El discurso político ha dejado de ser lo que era. Nadie puede dudar de eso. En este contexto las palabras de Carlos Reutemann, un paracaidista en la política, o mejor dicho un corredor político o, si quieren, un invento de Carlos Menem, viene a poner las cosas en su lugar.

Está claro que con esta célebre frase Lole ha cavado su propia fosa política, pero también hay que admitir que la sociedad argentina aun mantiene signos notorios de ser pacata, de sentirse molesta por las malas palabras e incluso se sonroja cuando escucha frases como esta.

Pero lo cierto es que son parte del discurso político de todos los días y que lleguen al escenario mediático no hace más que legitimar una práctica cotidiana. La política argentina está degradada no solo porque Lole dijo lo que dijo, sino porque Julio Fornari, candidato a concejal de la localidad santafesina de Gálvez, Luego de haber sufrido un robo, dijo: "La única solución es juntarnos 80, 90 ó 100 vecinos, ir y prenderles fuego. Quemarlos".

El problema de este lado del mostrador sigue siendo que no podemos leer entre líneas los discursos, y mucho pero aun, seguimos creyendo en los discursos vacíos, generalistas, cuasi publicitarios. A mi entender, el principal problema es el sufrimiento de una amnesia mediática generalizada

No estoy preocupado porque un político se sincere en los medios y utilice un lenguaje más o menos fuera de lugar. En definitiva sirve para allanar muchos mensajes ocultos, de lo contrario el ejemplo del ex presidente uruguayo Jorge Battle no hubiera servido de nada cuando como mensaje aleccionador cuando dijo que "Ningún país está a salvo de los políticos ladrones pero en Argentina es endémico, una lastima porque es un país grandioso".

Desde el punto de vista semiótico si se analiza su semana mediática, Carlos Reutmann se enroscó solo en un espiral discursivo donde fue el único responsable de subir el tono a cada declaración que hacía y entregarle al periodismo testimonios cada vez mas jugosos. Justamente por eso luego se echó para atrás y se guardó a silencio. 

Sin embargo, lejos de mí está la intención de transformar la figura de Reutemann en una víctima de su honestidad discursiva muy por el contrario creo claramente que este es un cso que ilustra el inolvidable refrían popular: el pez por la boca muere.